NUTRICIONISTAS EN LA JORNADA SOBRE ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE EN UN PLANETA FINITO

Siento no poder decir otra cosa, pero ha sido lamentable, como era de esperar teniendo en cuenta los lazos claros con la Industria alimentaria de su organización (Aquabona de Coca-cola en el inicio de su web lo deja todo claro http://fedn.es/), la intervención de la representante de la Fundación española de dietistas-nutricionistas en la jornada sobre “Alimentación sostenible en un planeta finito” celebrada ayer en la sede de la Comisión Europea de Madrid.
Ha hablado muy poco de sostenibilidad; comer más verduras es mejor y ya está, algo que es claramente más saludable, pero no implica más sostenibilidad en todos los casos.
Y lo ha hecho desde una postura sesgada basada en tópicos; no distinguir entre distintos tipos de ganadería o de producción de vegetales, ni se tocan los alimentos kilómetricos, ni la biodiversidad y ecosistemas dependientes de la ganadería, etc.. E incluso incurre en alguna imprecisión; meter en el mismo saco a toda la carne sin distinguir la roja de calidad, de carnes procesadas al hablar de los riesgos a la salud, cuando la evidencia científica si lo distingue ya que no conllevan el mismo riesgo como indica este estudio o este otro.
Por supuesto, se ha llevado un buen rapapolvo en la ronda de preguntas al ser la única intervención que disculpaba a los lobbistas. (Intervención minuto 0:47:25 y respuesta a las preguntas minuto 1:15:20, ver vídeo más abajo).
Mientras nosotros, los nutricionistas titulados, no podemos entrar en la sistema nacional de salud, con todo el perjuicio que esto causa en la salud y las arcas públicas, por culpa, en parte, de la presencia de los lobbies alimentarios en las instituciones, algunas organizaciones de nutricionistas encima les lavan la cara.
Es curioso que siendo los campeones de Europa en obesidad y sobrepeso infantiles, seamos también los únicos sin nutricionistas en el sistema sanitario de toda la UE.

Muy tristes también las repetitivas intervenciones apelando a la supuesta “libertad individual” que tenemos todos, ricos y pobres, como consumidores para transformar el mercado agropecuario, sin meterse en otras consideraciones políticas, financieras y corporativas. También ha habido intervenciones con otras perspectiva, no tan basada en el consumo, mucho más lúcida, como la del representante de ATTAC.
La mejor intervención, entre varias bastante interesantes, la de Javier Guzmán de VSF-Justicia alimentaria Global, también poniendo las cosas en su sitio después de las desafortunadas intervenciones de la nutricionista. (Intervención; 0:44:00, Respuesta a la nutricionista; 1:22:20).
Mi breve puntualización a contrarreloj (1:09;20);

Es peligroso no pensar en soluciones más allá del plano individual, de los hábitos personales, de la lógica corporativa y financiera de consumidores que cambian el mundo comprando distinto o comiendo distinto sin buscar culpables ni responsabilidades políticas; no hay política sólo mercado y todos tenemos el mismo grado de responsabilidad. Es decir, la misma lógica individualista que nos ha traído aquí.
Se suele decir que comparar es un acto político, y en cierto modo lo es, pero su alcance suele ser bastante limitado.
Y es que es al revés; es la política la que determina el tipo de consumo, al fomentar una determinada hegemonía cultural y por tanto, el tipo de consumo hegemónico en una sociedad, mediante el tipo de publicidad y periodismo que permite o el entorno alimentario obesogénico, barato, insostenible e insano por culpa de una legislación ineficaz y la presión de los lobbies alimentarios.
No obstante, es imprescindible tener unos hábitos responsables, pero para conseguir que eso sea algo generalizado y que tenga un impacto real, hay que recurrir a la acción política, empezando por la difusión, promoviendo el reparto de riqueza y un cambio de paradigma productivo y económico.
Es la acción política la que tiene mayor capacidad transformadora frente a una capacidad limitada y puntual del consumo, al no haber libertad de elección y menos si se tiene un presupuesto ajustado ya que lo más asequible y accesible es la comida basura.

En general, salvo algunas excepciones, el nivel de la jornada ha estado por debajo de lo que esperaba y ha sido excesivamente divulgativo, teniendo en cuenta que era un encuentro dirigido a profesionales relacionados con la alimentación.
He echado en falta información sobre las innovaciones que están surgiendo en materia de sostenibilidad alimentaria por todo el mundo, sus limitaciones y su posible implantación, algunas, incluso están siendo financiadas por la propia UE. (Dinámica de sistemas aplicada a la integración agropecuaria en los ecosistemas, resiliencia de los sistemas agrícolas, ¿necesarios los transgénicos?, técnicas de acuaponia, acuicultura y ganaderías más sostenbles, renovables y alimentación,  sequía y desaladoras, etc ).

En cualquier caso, en mi opinión, de poco sirven estas jornadas y demás debates a puerta cerrada, cargados de buenas intenciones y personas muy válidas, pero sin apenas presencia en los medios, si las recomendaciones de los expertos no llegan a los legisladores.
Si que sirve, por otro lado, para aglutinar posturas y organizaciones y buscar puntos de encuentro entre los distintos actores de la sociedad civil.

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Acerca de Alejandro Moruno Danzi

Diplomado universitario en Nutrición humana y dietética.
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