SOYLENT, LA DISTOPÍA ALIMENTARIA FRENTE AL MUNDO REAL

“Una distopía o antiutopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma” (Wikipedia)

Los campos de cultivo son «fábricas muy poco eficientes»; la nutrición «es un problema de ingeniería»; y todo alimento que no es Soylent es «comida recreativa».
Estas afirmaciones son algunas de las “perlas” que va soltando el creador de este producto alimentario, Rob Reinhart, quien se siente orgulloso de alejarse lo máximo de la corriente «foodie» dominante estos días; Soylent es «lo opuesto a lo natural, lo fresco, lo orgánico» ya que según él «comer hojas no era propio de humanos», algo de lo que, al parecer, se dio cuenta cuando tenía sólo seis años, a modo de revelación, para después, con más años y sabiduría, acabar razonando que «las cosas que vienen de la naturaleza no tienen por qué ser las mejores, sino más bien lo contrario».
Sigue la corriente, tan de moda hoy, del nutricionismo, que le concede a los nutrientes de forma aislada las mismas cualidades que ofrecen los alimentos en su conjunto, algo que ha aprovechado bien la Industria alimentaria para vendernos, gracias a una legislación que se lo permite, todo tipo de productos con nutrientes añadidos para, supuestamente favorecer nuestra salud, algo que, como veremos más adelante, no suele ser así.
También repite el “mantra” del supuesto riesgo de una producción alimentaria insuficiente que conllevaría una agricultura y ganadería orgánicas en un contexto de población mundial creciente. Y afirma que es la tecnificación absoluta alejada del campo lo que traerá seguridad alimentaria, menos hambre en el mundo y sostenibilidad medioambiental.
Algo que choca frontalmente con las recomendaciones sobre potenciar la agricultura campesina local y la agro-ecología de la FAO y otros organismos de la ONU para lograr esos mismos objetivos de hambre cero, sostenibilidad medioambiental, seguridad y soberanía alimentarias.
En cuanto al hambre en el mundo, es curioso que cuando hemos logrado alcanzar la mayor producción de alimentos en la historia gracias a la tecnología, más que de sobra para la población mundial, es cuando las desigualdades alimentarias se han agrandado más;  870 millones de personas en el planeta pasan hambre, mientras 500 millones tienen problemas de obesidad, según indica el informe El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2013, publicado por la FAO.
No quiero decir que toda tecnología aplicada a la producción de alimentos sea perjudicial, depende de cual, pero es que las causas de las desigualdades alimentarias y el despilfarro absurdo de alimentos en el mundo, tienen su raíces en la política y su tratados de libre comercio y energéticos, en las finanzas, en la crisis medioambiental y en el oligopolio de un puñado de multinacionales de la Industria alimentaria, y no en el nivel de producción agropecuaria, sea del tipo que sea.

Todo un provocador este ingeniero de software de 26 años afincado en Silicon Valley, la meca de las “start-ups” tecnológicas, cuyo mayor mérito es únicamente ese; provocar y llamar la atención desde el mejor trampolín mundial para llegar a todos los “techies” o “geeks” como él, así como usar un nombre con gran impacto para un producto alimenticio, basado en la maravillosa fantasía distópica Soylent Green, para poder vender masivamente este producto, a pesar de que no es nada nuevo.


Y digo que no es nuevo porque hace tiempo que existe la nutrición artificial hospitalaria (la que se administra por una sonda directamente al estómago) para los pacientes ingresados con alguna dificultad para alimentarse normalmente. O hace tiempo también que existen los batidos sustitutivos de comidas para intentar adelgazar.
Soylent no es ni más ni menos que eso; un batido que pretende sustituir a los alimentos de verdad, a las comidas (todas las comidas o sólo algunas entre semana),  mediante una fórmula supuestamente equilibrada y saludable, que se publicita para disponer de más tiempo y a la vez aliviar el bolsillo, algo que comentaré al final del post.
Es más, está catalogado por la FDA (la Agencia de seguridad alimentaria y farmaceútica de EEUU) como alimento, y no como suplemento nutricional, algo que preocupa a algunos expertos.
Y parece que no le va nada mal ya que este año ha conseguido financiación por valor de 20 millones de dólares por parte de la empresa Climate corporation para afrontar los pedidos y ampliar el negocio.

Pasemos brevemente a analizar sus cualidades nutricionales;
Para empezar, intentar enterarse de estas cualidades nutricionales es bastante complicado, ya que su web es confusa en este aspecto y además hay varias fórmulas que han ido cambiando sus componentes a lo largo del tiempo.
Algo que llama la atención a primera vista es la cantidad de fibra, la cual depende de la fórmula que escojas.

Las cantidades de fibra para un aporte calórico estándar de 2.000 calorías son 15 gr. de fibra en su formato bebible ( la 2.0, ya preparado en botellas), aunque también indican 25 gr. de fibra total por 2.000 calorías si miras los componentes nutricionales en otro apartado de la misma web (o hay algo que no explican o sino las cuentas no salen).
Para el formato en polvo, que hay que mezclar en casa con agua, pasa exactamente lo mismo; según donde mires en la web, pone una cantidad u otra de fibra y son cantidades similares a las del formato bebible.
Como las fórmulas son dinámicas, en este apartado de esta laberíntica web indican que una de las variedades de Soylent en polvo (la 1.4) baja su contenido de fibra de 30 gr. por cada 2.000 calorías a 16 gr. de fibra nada más (algo que no concuerda con los 20 gr. de fibra por 2.000 calorías que indican aquí) .
Supongo que cuando llega tu pedido a casa te lo indicarán todo de acuerdo al producto adquirido, pero para enterarse antes del contenido de fibra, por ejemplo, no lo ponen fácil e incluso llega a dar la sensación de ser una chapuza.
Ocurre que las recomendaciones de la ADA (American Dietetic Asociation) indican que para un adulto, la ingesta de fibra ha de ser al menos de 14 gr. por cada 1.000 calorías, es decir 28 gr. de fibra por cada 2.000 calorías siguiendo el ejemplo de antes. Una cantidad bastante alejada de los 15 o 16 gramos (según la variedad) de fibra que ofrece el Soylent por cada 2.000 calorías.
Además, este mismo estudio de la ADA aconseja que la fibra provenga de alimentos y no de suplementos dietéticos ya que pocos han sido estudiados para probar su efectividad.

Soylent -103

En cuanto al perfil calórico de macronutrientes; la fórmula bebible ofrece un 33% procedente de hidratos de carbono, un 47% procedente de grasas y un 20% procedente de proteínas, mostrando un claro desfase por un excesivo aporte calórico procedente de grasas y demasiado bajo el procedente de carbohidratos (se suele recomendar, aunque puede variar según la situación y hay varias opiniones, no sobrepasar un 30-35% de grasas y al menos un 50% de hidratos de carbono).
La versión en polvo es más equilibrada (45% hidratos, 40% grasas y 15% proteínas) aunque con las grasas también aumentadas.
También se anuncia en la web que la versión en polvo (una de ellas) cambia de fórmula y tendrá bastante menos harina de avena, uno de sus principales aportes de hidratos de carbono y fibra, y se sustituye por gomas carrageina, celulosa y xantana, bastante menos interesantes desde el punto de vista nutricional.
Otro aspecto a tener en cuenta es la cantidad de azúcar, que en los últimos años se ha confirmado como determinante a la hora de padecer determinadas dolencias (sobretodo obesidad y diabetes, entre otras).
En la versión bebible, son 45 gr. de azúcares simples por cada 2000 calorías, pero si nos vamos a la versión en polvo, el aporte se dispara a 60 gr., por encima de las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) que sitúan una ingesta segura en 50 gr. por cada 2.000 calorías, y si se quieren obtener beneficios adicionales para la salud, recomiendan no superar los 25 gr.  por cada 2.000 calorías (seis cucharadas).
Por último, señalar que los suplementos vitamínicos, minerales o de omega-3, no han demostrado tener los mismos efectos beneficiosos que cuando estos mismos elementos están incluidos en el conjunto de un alimento natural. En algunos casos, estos suplementos son incluso dañinos en exceso y no deben sustituir a los alimentos, tal y como demuestran los últimos estudios al respecto;

Suplementos multivitamínicos a diario y riesgo de mortalidad, cáncer o cardiovascular.  

Suplementos de minerales, vitaminas y multivitamínicos y riesgo de cáncer y cardiovascular.

Suplementos de antioxidantes y mortalidad

Omega-3 y riesgo cardiovascular

Otras consideraciones a tener en cuenta, si se usa Soylent de forma habitual, serían las propias de cualquier paciente que se alimente mediante nutrición artificial hospitalaria enteral, es decir, con una sonda directamente al estómago. Es gente que no puede comer de forma normal debido a alguna enfermedad o convalecencia hospitalaria.
Este tipo de alimentación puede implicar una atrofia intestinal por la falta de alimentos sólidos, con pérdida de función intestinal e incluso alternacia de estreñimiento y diarrea, como confirma el valiente que llevó a cabo la experiencia de alimentarse exclusivamente con Soylent durante 30 días (ver vídeo más abajo) y confiesa que está sufriendo “movimientos intestinales impredecibles”.

También suelen presentar estos pacientes hospitalarios tanto un exceso como un defecto de electrolitos (minerales como Sodio y Potasio) y también pérdida de vitaminas y de oligoelementos (sustancias químicas presentes en bajas concentraciones en nuestro cuerpo).
El protagonista del documental también advierte una pérdida de peso casi desde el comienzo, llegando a perder 4 kilos en un mes, algo que confirma la versión española de este experimento llegando a perder 2,5 kilos en una semana.
Perder peso de esta forma puede no ser saludable ni sostenible en el tiempo, al no ser un hábito recomendable a largo plazo, pudiendo producirse el famoso efecto rebote (recuperar los kilos perdidos y alguno más de propina) una vez se vuelva a la alimentación habitual.
Como siempre decimos los nutricionistas, perder peso es más una cuestión de cambio definitivo de hábitos alimentarios y no de hacer dietas puntuales para luego volver a “pecar” como siempre. Básicamente se trata de abandonar los alimentos procesados llenos de azúcar, sal y grasas poco saludables e incorporar más vegetales y alimentos integrales en vez de refinados, a ser posible con la ayuda de un nutricionista profesional para una mejor adecuación personal, adherencia y seguimiento de estos hábitos.
Por lo que la gente que tenga un gasto calórico extra, como deportistas, también deberían consultar a un profesional antes de lanzarse con este producto, y no sólo en caso de embarazo, lactancia materna o en niños menores de 10 años, como si se ha preocupado en advertir el bueno de Rob.

Además, este conejillo de Indias humano, también confiesa que tanto el aspecto como el olor del preparado son desagradables y al final sufre un fuerte dolor de mandíbula por no masticar nada durante tanto tiempo y se ejercita mascando chicle.
También indica que llega a sufrir depresión por no socializarse con normalidad al no poder acoplar sus “comidas” con las reuniones de sus amigos para almorzar o cenar, prefiriendo al final quedarse sólo en casa por sentir que la situación era incómoda. Al final del experimento se realiza unos análisis y acaba con una deficiencia en vitamina D, probablemente por salir muy poco de casa.
Algo que no le pasaría jamás a los protagonistas de esta inolvidable escena de Roma, città aperta de Roberto Rosellini con guion de Federico Fellini, y es que la comida fomenta la sociabilidad y escapar del binomio casa-trabajo;

El sufrido investigador del experimento con Soylent durante 30 días, llega a soñar reiteradamente con comida real, añorándola en todo momento y hasta su novia le acusa de emitir un penetrante olor a Soylent continuamente que se vuelve desagradable para ella.

Por otro lado, este tipo de alimentación implica un distanciamiento de la comida real, los alimentos frescos, los productos naturales y su preparación o cocción, que no es precisamente el imaginario más positivo para una sociedad cada vez más alienada y embrutecida. Por el contrario, sería conveniente fomentar el contacto de los más jóvenes con los huertos y granjas y enseñarles a cocinar de forma saludable, algo que cada vez se ve menos desgraciadamente.

En cuanto al supuesto alivio para el bolsillo, éste depende de la versión de Soylent que escojamos; la versión en polvo es la más económica, llegando a costar 270 dólares por 35 bolsas, cada una con 2000 calorías, es decir, más o menos para un mes (unas 2.300 calorías al día), lo que no supone ninguna ganga.
Pero si nos vamos a la versión bebible, ya preparada y envasada en botellas, lo máximo que venden son 144 botellas por pedido, cada una de 400 calorías, con lo que en un mes no llegas a las 2.000 calorías diarias, y el coste se sube hasta los 348 dólares mensuales por 1.920 calorías diarias. Juzguen ustedes mismos si esto es un ahorro económico o no.

También existe la versión europea, el Joylent, y su información nutricional es mucho más clara que en el caso de Soylent.
Tiene mejor perfil calórico en los macronutrientes (51% de hidratos de carbono, 23% de grasa y un 26% de proteínas), menos azúcares simples (30 gramos por cada 2.119 calorías, o sea, un paquete) y más fibra (32,5 gr. por cada 2.119 calorías), pero eso sí, con los mismos riesgos asociados a una alimentación a base de batidos que hemos comentado previamente, incluyendo una pérdida de peso similar.
La diferencia más clara está en el precio; Joylent cuesta 150 € cada 30 bolsas de 2.119 calorías cada una y Soylent cuesta 216 dólares por 28 bolsas, cada una con 2.000 calorías.
Al margen de cambios de divisas o contenidos calóricos de cada bolsa, la diferencia es contundente.
Por supuesto, también ha habido un valiente que ha estado 30 días a base de Joylent, puedes consultar su experiencia aquí.

Hay casos peores, más distópicos, como el de la dieta sonda que surgió hace unos años, indicada para adelgazamiento, con los mismos riesgos asociados, sumados a los riesgos de la propia administración del producto por sonda naso-gástrica (infecciones, putrefacción por taponamientos, etc.) y  un bajísimo aporte calórico . Increíble que fuera legal.

Conclusión

La comida, su compra, su preparación y su ingesta, no es algo de lo que haya que huir, sino todo lo contrario. Tiene una dimensión social insustituible, crea comunidad, estrecha lazos afectivos, y estimula la secreción de dopamina y endorfinas generando  una grata sensación de placer.
Pero claro, si todo lo miramos desde el punto de vista productivo, llevándolo al extremo de preferir renunciar a todo lo relacionado con la comida para poder abarcar más tareas, estamos perdiendo una de las dimensiones fundamentales en el ser humano, la social.

Aunque esto es algo que ya viene de antes y que tiene que ver con la imposibilidad creciente de conciliar la vida personal con la laboral, desdibujándose cada vez más los límites entre ambas.
Me resulta muy triste que se llegue a ver con naturalidad acabar “comiendo” de esta manera, a base de estos batidos, por la tiranía de los horarios o la exigencias de un entorno hiper-competitivo, precario laboralmente y cada vez más desigual socio-económicamente. Es este entorno el que ha de cambiar con otra voluntad política, y no nosotros, deshumanizándonos un poco más con esta nueva operación de marketing.
Entiendo que puede llegar a ser cómodo para algunas personas que lo usen de forma puntual para sustituir alguna comida y poder estirar un poco más el día, siempre y cuando no se haga un uso generalizado y habitual.

Personalmente, donde haya una buena comida popular, por ejemplo una paella en el huerto vecinal, una deliciosa calçotada con amigos o simplemente una tortilla de patatas con una crema de calabaza en el día a día, que se quiten todos los batidos que puedan inventar.
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Acerca de Alejandro Moruno Danzi

Diplomado universitario en Nutrición humana y dietética.
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