SÍ AL NUEVO IMPUESTO EN BEBIDAS AZUCARADAS

refrescos-cola

OMS Y CRITERIOS DE SALUD

Las recomendaciones sobre medidas fiscales aplicadas a las bebidas azucaradas no provienen del capricho de ningún político, ni del afán recaudador, sino de la propia OMS (Organización Mundial de la Salud), la cual, recogiendo el testigo del consenso científico en esta materia, ha hecho un llamamiento mundial para que los gobiernos apliquen este tipo de medidas fiscales (un mínimo del 20% a bebidas azucaradas) para frenar la epidemia de obesidad y diabetes que afecta a cientos de millones de personas, especialmente preocupante en el caso de los niños.
Según Douglas Bettcher, director de Prevención de Enfermedades no Infecciosas de la OMS; “Si los gobiernos ponen impuestos a productos como las bebidas azucaradas, pueden reducir el sufrimiento y salvar vidas”. Se trata, por tanto, de evitar unas claras externalidades negativas sobre la sociedad provenientes del comercio de estas bebidas.

La epidemia del sobrepeso y obesidad afecta a unos 2.100 millones de personas en el planeta, casi un tercio de la población mundial.
Uno de cada tres adultos en todo el mundo tiene sobrepeso y la prevalencia de la obesidad se ha duplicado desde 1980.
En España, el 41,3%. de los niños tiene obesidad o sobrepeso (casi uno de cada dos); tenemos a la primera generación con peor esperanza de vida que la anterior por culpa de los malos hábitos alimentarios.
En EEUU, en apenas 15 años, el número de niños de menos de cinco años obesos o con sobrepeso ha aumentado en 11 millones, hasta alcanzar los 41 millones. En este mismo país, la diabetes tipo dos (la provocada por malos hábitos alimentarios) entre niños y adolescentes pasó del 3% de todos los nuevos casos diagnosticados a el 45%, con una incidencia desproporcionada entre las minorías étnicas, las más desfavorecidas socio-económicamente. Se observa un patrón similar en Europa y Asia, y en España se está diagnosticando por primera vez en niños. Estamos hablando de una enfermedad que hasta hace poco era exclusiva de personas adultas en la madurez. ¿Queremos seguir sus pasos?

En esa misma línea, se ha publicado recientemente, un estudio en la prestigiosa revista The Lancet, que confirma a la alimentación como principal causa de enfermedad y muerte, por encima de las provocadas por alcohol y tabaco.

Por otro lado, la alimentación se ha demostrado como principal causa de obesidad por encima del ejercicio físico, a pesar de los esfuerzos de los lobbys alimentarios por poner el foco en esto último.
El consenso científico no deja lugar a dudas; los azúcares añadidos por la industria alimentaria son los principales causantes de las dolencias relacionadas con malos hábitos alimentarios;

-Un elevado consumo de azúcares está fuertemente asociado con la ganancia de peso, como en el caso de las bebidas azucaradas.

– Se relaciona con la actual epidemia de obesidad, que conlleva enfermedades cardiovasculares o diabetes.

-Un gran consumo de bebidas azucaradas implica también un riesgo aumentado de padecer diabetes tipo II y síndrome metabólico.

-Recientes estudios lo relacionan también con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad, así como efectos en la presión arterial y los lípidos en sangre.

En el caso de las bebidas azucaradas, al estar estos azúcares ya disueltos en un líquido, se favorece una mejor vehiculización y más rápida absorción en nuestro cuerpo.

Recientemente se han revisado por parte de la OMS las recomendaciones sobre azúcar, para intentar disminuir su consumo.
Antes se recomendaba no exceder del 10% de la ingesta calórica total (unos 50 gramos de azúcar al día para una ingesta tipo de 2.000 kcal.).
Ahora no sólo se recomienda estar por debajo de ese 10%, sino también una reducción por debajo del 5% de la ingesta calórica total (unos 25gr., o sea unas 6 cucharadas de café) para obtener beneficios adicionales para la salud.
Actualmente, en España estamos entre un 16% o 17% de las calorías ingeridas, y teniendo en cuenta que una lata de refresco azucarada puede tener unos 40 gramos de azúcar, casi la cantidad máxima diaria, es realmente fácil que mucha gente se pase.
En el caso de muchos zumos industriales pasa lo mismo; excesiva cantidad de azúcar o edulcorantes y poca fruta (variable dependiendo de si la denominación es “bebida de furtas” o néctar).  Incluso en los que son 100% procedente de fruta exprimida sin azúcar añadido contiene demasiado azúcar (el de varias piezas de fruta a la vez), además de poca fibra. Pasa lo mismo en los caseros o naturales tan de moda, siempre es más recomendable una pieza de fruta entera y los zumos sólo de forma ocasional.

ANTECEDENTES EN EXPERIENCIAS SIMILARES Y POSIBLES MEJORAS

Hay varias experiencias alrededor del mundo cuyos resultados han sido analizados en este informe de la OMS;

En el caso mejicano, las ventas de las bebidas azucaradas cayeron un 6% después de aplicar un impuesto del 10% sobre el valor de estas bebidas. La disminución en las ventas del producto se presentó en todos los niveles socioeconómicos y fue más profunda en los de mayor pobreza, donde la caída fue de hasta un 9%, es decir, donde más interesa que desciendan las ventas al ser los estratos sociales que más sufren la incidencia de sobrepeso, obesidad y diabetes.
La Hacienda mejicana ha conseguido 1,2 millones de dólares en el último año gracias a esta carga fiscal y se está barajando subir este impuesto hasta el 20%, lo mínimo que reclama la OMS para obtener resultados más ambiciosos. Aun es demasiado pronto como para poder medir el impacto de ese retroceso de las ventas en la salud pública.

En Francia se introdujo en 2012 y se ha notado un descenso en las ventas de este tipo de bebidas, también se han aplicado medidas similares en Hungría, Finlandia varias estados en EEUU y ahora es Reino Unido quien lo va a aplicar a partir de 2018, aunque, sorprendentemente, dejan fuera a batidos lácteos y zumos de fruta 100%, a pesar de que tengan también cantidades excesivas de azúcares. Esperan recaudar hablan de recaudar 661 millones de euros.

No obstante, para atajar realmente estos problemas de salud, no será suficiente con medidas fiscales para desincentivar el consumo de estas bebidas, si bien sería un importante comienzo como indica este reciente estudio en la revista The Lancet.

Hace falta ampliar la gama de productos con exceso de azúcar incluidos en este impuesto, como son la bollería industrial, los cereales de desayuno, las galletas, etc. En definitiva, todos los productos ultraprocesados con azúcar añadido.

En Inglaterra o Brasil funciona un etiquetado semáforo (rechazado en su día en la UE) que advierte mediante colores la mayor o menor peligrosidad de un producto alimentario, teniendo en cuenta la cantidad de azúcar, sal o grasa saturadas y trans. Si bien es cierto que es mejorable ya que dejan en color rojo alimentos saludables como las nueces o el aceite de oliva.
Revisar criterios saludables en el etiquetado y poner la referencia que corresponde en el azúcar (25 o 50 gr. máximo al día y no los 90 gr. actuales).
Exigir que la UE defina claramente los criterios que convierten a un producto alimentario en insano, cosa que no hacen a pesar de tenerlo pendiente desde hace años.

Atajar la publicidad dirigida a niños en determinada franja horaria, en Inglaterra o México, con tasas de obesidad escandalosas, ya han prohibido totalmente la publicidad de comida basura en horario infantil.
Atenuar el entorno obesogénico actual, repleto de “tentaciones” y estímulos emocionales que venden placer y diversión rápidas por todos lados (trabajo, clase, supermercado, calle) encaminados demasiadas veces a un tipo de alimentación poco saludable.
No culpar sólo al individuo de su situación porque, a menudo, hay motivos socio-económicos o mala información que impiden elegir libremente su tipo de alimentación.

Invertir más en prevención (actualmente no llega al 3% del gasto sanitario total) incluyendo a profesionales de la nutrición en hospitales y sobretodo atención primaria.Recordemos que España es el único país de  la UE que no cuenta con nutricionistas en el sistema sanitario.

Acompañar estas medidas fiscales con bajadas de impuestos en los alimentos más saludables, favoreciendo además a los frescos, de temporada, y de proximidad, para favorecer su consumo.

LA INDUSTRIA Y SU VERSIÓN

El problema no es el uso habitual que le damos al azúcar, haciendo un pastel o con el café o té, sino la cantidad enorme de productos procesados que lo añaden en su composición, desde una salsa de tomate, pasando por el abuso que se hace en los refrescos, hasta en un pan integral.

Tengamos en cuenta que hablamos de azúcares añadidos por la industria alimentaria, no los azúcares intrínsecos, los que naturalmente se encuentran en los alimentos como la fructosa de la fruta (en el caso de fructosa añadida también puede generar problemas de salud ) o lactosa de la leche, por ejemplo, los cuales, no son la causa del mayor riesgo cardio-metabólico. Resulta que la inmensa mayoría de azúcar que consumimos diariamente proviene de los añadidos.

¿Qué es lo que lo hace tan interesante para la industria alimentaria?

-Mejora el sabor, la textura o mantiene el color de algunos alimentos, “adiestran” nuestros paladares desde pequeños para que luego nuestro cuerpo demande este tipo de productos excesivamente dulces.

-Mejora la conservación de los alimentos prolongando su vida útil.

-Da un “subidón” energético rápido, muy útil en algunas bebidas energéticas, con cafeína o dirigidas a deportistas.

Josep Puxeu, director de ANFABRA, la patronal del refresco, fue secretario de Estado de Medio Rural y Agua con el PSOE hasta 2011, después de haber sido también Secretario General de Agricultura y Alimentación  y Director General de Política Alimentaria, pasando, por tanto, de defender los intereses de todos sobre la alimentación y el agua, a defender a capa y espada los intereses de esta patronal.
Entre sus argumentos en contra del impuesto destaca la supuesta reforma que realiza la industria al ofrecer productos edulcorados sin azúcar. Pero al escoger la versión “light”, “diet” o “zero”, no nos estamos librando de los efectos perjudiciales del azúcar añadido, ya que los últimos estudios indican que no es así;
Lamentablemente, los edulcorantes artificiales sin calorías contribuyen a la ganancia de peso por mecanismos neurológicos de recompensa (atracones para compensar las calorías que le faltan al edulcorante), y “despistan a nuestro organismo” produciendo desajustes hormonales al dar la señal de dulzor a nuestro cuerpo pero sin aportar azúcar ni calorías. También se les relaciona con intolerancia a la glucosa al alterar nuestra microbiota (bacterias de nuestro intestino) de forma perjudicial.

Hace unos años el parlamento catalán quiso gravar con un nuevo impuesto a este tipo de bebidas pero el embajador estadounidense amenazó con desinversión empresarial y fue suficiente para que al final no se presentase dicho impuesto, dejando a un lado las consideraciones de salud pública.
Esperemos que finalmente esta vez haya la voluntad política suficiente para imponer los criterios de salud pública por encima de dudosas amenazas y de los intereses comerciales de unos pocos (a los que tampoco se les prohíbe seguir vendiendo sus productos). Esperemos también que este impuesto se complemente con el resto de medidas necesarias para evitar más sufrimiento y gasto sanitario, y se hagan extensibles a toda España.

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Acerca de Alejandro Moruno Danzi

Diplomado universitario en Nutrición humana y dietética.
Esta entrada fue publicada en Alimentación, Conflictos de Interés. Guarda el enlace permanente.

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